Biografìa


Gregorio Bacci Giagan

Gregorio Bacci Giagan

Nació en Venecia el 30 de agosto de 1970. Su padre, Giorgio Bacci Baik y su tío, Edmondo Bacci, fueron artistas muy conocidos a partir de los años 50 del siglo 20. De hecho, algunas obras de Edmondo Bacci están expuestas en importantes museos de todo el mundo, entre los cuales las colecciones Guggenheim de Venecia y de Nueva York.
Gregorio estudió Psicología social en la universidad de Padua y se licenció en 1998. Ya en este periodo universitario empezó a trabajar en el estudio/taller de su padre ‘Bottega d’Arte S. Vio’ que se encuentra en la zona de Dorsoduro muy cerca del museo Guggenheim. Aquí cultivó su pasión por la pintura y aprendió las principales técnicas artísticas.

Concluidos los estudios, decidió dedicarse completamente a la pintura y ocuparse de la galería que había pertenecido a su familia. Adoptó el pseudónimo de Giagan, como ya había hecho su padre con Baik, para diferenciarse da sus maestros y al mismo tiempo para continuar con esta tradición familiar.
Sus pinturas sobre tela firmadas Giagan son vistas de Venecia, pero se trata de una Venecia que se aleja de las representaciones tradicionales de la ciudad, en las cuales la vivacidad de los colores y el dinamismo de las formas hacen absolutamente original el trabajo del artista.
De forma paralela, Gregorio se ocupa de otros proyectos que, ampliando los temas representados, experimentan y utilizan las técnicas pictóricas y los materiales más dispares, desde el dorado tradicional hasta la elaboración moderna a través de fotografía digital.
Estos proyectos, aunque frecuentemente se pueden relacionar con las vistas de Venecia, están firmados G. Bacci, como si el artista quisiera reafirmar su independencia y se negase a asociar su arte a una sola técnica o a un único tema.
Algunos de estos trabajos “paralelos” se pueden ver en esta página Web clicando en las secciones ”I Venexiani” y ”Wox”.
Actualmente Gregorio Bacci trabaja y expone sus obras en su acogedor estudio en el mismo corazón del centro histórico de Venecia.

La Venecia de Giagan
Fue Shakespeare quien escribió: “todo el mundo es un escenario”. Yo añado que existen pocos lugares en el mundo tan teatrales como Venecia, la ciudad donde nací y donde he vivido toda mi vida. Construida gracias al genio humano en el centro de una laguna, la ciudad surge del agua, y está rodeada por agua. Venecia suscita asombro a todos aquellos que la visitan, por la grandiosidad de sus palacios y de sus fachadas, el esplendor de sus plazas y sus iglesias, la magia de sus canales. Pero esta no es la Venecia que yo pinto en mis cuadros.
Existe otra Venecia. Una ciudad que es un laberinto de calles. Me gusta llevar de la mano al espectador y acompañarlo por estos callejones que entrecruzan, que discurren rectilíneos o que, de repente, se quiebran en una curva inesperada. Muchos de ellos son estrechos y oscuros, pero a veces nos sorprenden con cegadores rayos de luz. Con frecuencia no llevan a ninguna parte, otras veces desembocan en una placita con árboles, inundada de sol, o llevan hasta los pies de un puente colocado en diagonal sobre un canal. Los altos palacios se alzan a nuestro alrededor estirándose, doblándose, inclinándose, atrayéndonos hacia un vórtice vertiginoso que es el corazón latiente de mi ciudad. A veces nos encontramos caminando junto a un tranquilo canal escondido, donde el agua refleja como la seda las antiguas piedras, o pasando a través de oscuros soportales que huelen a moho y humedad, pero acabamos siempre por volver a la luz, en la cual los colores brillas radiantes.
Gregorio Bacci